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El cáncer infantil

La palabra cáncer engloba varias enfermedades caracterizadas por la presencia de células anormales, que se dividen y crecen de forma descontrolada en cualquier parte del cuerpo.

Si bien las células normales se dividen, se diferencian en los diferentes tejidos del cuerpo humano y mueren en un período de tiempo determinado, la célula cancerosa se divide sin límites, se multiplica y da lugar a “tumores” o “neoplasias”, que al crecer infiltran y destruyen los tejidos normales.

Cuando una célula normal desarrolla alteraciones del DNA (mutaciones) que no puede reparar, activa su propio programa de muerte. Pero la célula cancerosa presenta mutaciones que no son reparadas y no activan el mecanismo de rechazo o muerte celular, multiplicándose de forma descontrolada.

Algunos cánceres pueden no formar tumores, como es el caso de la sangre y las leucemias. De otra parte, no todos los tumores son cancerosos, crecen lentamente, no se extienden ni infiltran tejidos vecinos y se consideran “benignos” (no cancerosos).

Los mecanismos que facilitan la alteración genética que induce el inicio de un cáncer son complejas y no siempre muy conocidos. Hay factores ambientales, de carácter físico, químico o biológico que en determinadas circunstancias son capaces de inducir una lesión.

La incidencia de los diferentes tipos de enfermedades neoplásicas varía según la edad.

En nuestro pais los más frecuentes son las leucemias (28%), tumores cerebrales (25%) y linfomas (12%).

RETI-SEHOP. Incidencia actual del Cáncer Infantil en Cataluña (0-14 años).

Tasa de incidencia: 160 por millión de niños/niñas.

Número anual de casos nuevos: 164

En las ultimas décadas, los adelantos en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades neoplásicas en la infancia han supuesto una importante mejora en las cifras de supervivencia.

No obstante, el cáncer continúa siendo la segunda causa de mortalidad en menores de 15 años, sólo precedida por los accidentes.

En el momento actual se puede hablar de curación de más del 75% de cáncer en niños, especialmente cuando el diagnóstico se efectúa en fases iniciales de la enfermedad.

RETI-SEHOP. Supervivencia de 5 años del diagnóstico de los tumores infantiles en Cataluña (0-14 años). Evolución desde 1980 hasta el 2008. 

El esquema general de actuación ante un tumor es el siguiente:

Fase 1: Diagnóstico

Fase 2: Tratamiento

Cirugía, Radioterapia, Quimioterapia, Transplante de médula ósea…

Fase 3: Control evolutivo

Si después del tratamiento de una infección con el antibiótico más adecuado podemos decir que ya está curada y que no tiene porque repetirse, en el caso de una enfermedad neoplàsica no sucede así. Después de un tratamiento adecuado y una respuesta completa, el paciente pasa a una fase de seguimiento o control evolutivo, ya que puede darse el caso que alguna célula neoplàsica haya quedado en fase larvada o de reposo y que en cualquier momento pueda volver a reactivarse.

El primer año después del final del tratamiento es el período de máxima incidencia de recidivas, ya que puede darse el caso que alguna célula neoplásica haya quedado en fase larvada o de reposo y en cualquier momento pueda volver a reactivarse. 

Por eso durante este tiempo tendremos que someter al niño a frecuentes controles clínicos, analíticos y radiológicos. Superado el primer año, la posibilidad de recaída disminuye, y los controles se pueden ir espaciando, pero se continúan haciendo durante un mínimo de 5 años.

Las cifras de supervivencia en cáncer infantil se dan a 3 o 5 años del diagnóstico, que es cuando ya se puede hablar de supervivencia mantenida libre de enfermedad.